viernes, 16 de diciembre de 2022

Las apariencias engañan...

 ¡Hola! Espero que esten teniendo un lindo día... 


Les traigo la actividad del dia: Leemos la siguiente fábula... Pero antes, pensemos, a partir de su título ¿de qué crees que tratará?






El ratoncito, el gato y el gallo.

Un ratón muy joven, que nunca había visto nada del mundo, decidió salir de su madriguera a explorar. Sin embargo, casi se muere del susto durante su primer paseo. Esta es la historia que le contó a su madre sobre sus aventuras.

—Caminaba muy tranquilamente cuando, justo al doblar la esquina en dirección hacia el patio, vi a dos extrañas criaturas. Una de ellas tenía una mirada muy amable y sincera, pero la otra, era el monstruo más temible que te puedas imaginar. ¡Tendrías que haberlo visto! En la parte superior de su cabeza y delante de su cuello colgaban trozos de carne roja cruda. Caminaba inquieto, rasgando el suelo con los dedos de los pies y golpeándose los brazos salvajemente contra los costados. En el momento en que me vio, abrió su boca puntiaguda como si me fuera a tragar, y luego dejó escapar un rugido penetrante, que me asustó casi hasta la muerte.

¿Puedes adivinar que criatura era la que el joven pequeño estaba tratando de describirle a su madre? No era nadie más que el gallo de corral y el primero al que el ratoncito había visto.

—Si no hubiera sido por ese monstruo terrible —continuó el ratón—, podría haber conocido a la otra bella criatura, que se veía tan buena y tan gentil. Tenía un pelaje grueso y aterciopelado, una cara tierna y una mirada modesta pero muy hermosa, porque sus ojos eran grandes y brillantes. Mientras me miraba, agitó su larga y fina cola y me sonrió. Estoy seguro de que estaba a punto de hablarme cuando el monstruo del que te hablé, dejó escapar un grito y corrí a salvar mi vida.

—Hijito —la dijo la ratona madre—, esa gentil criatura que viste no era otra que el gato. Bajo su hermosa y adorable apariencia, esconde un inmenso rencor contra cada uno de nosotros. El otro no era más que un pájaro que no haría daño a nadie en lo más mínimo, al contrario, siempre procura que nos levantemos a tiempo, al cantar cuando se eleva el sol. En cuanto al gato, nos come. Así que agradece, hijo mío, que escapaste con tu vida y, mientras vivas, nunca más juzgues a los otros por su aspecto.

Moraleja: No te dejes llevar solo por las apariencias externas, hay personas que pueden ser muy distintas en su interior. Lo que más importante son nuestros buenos sentimientos.

Ademas, te dejo la fábula por si queres escucharla..


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